Ámbito Social

23 marzo 2009

Trabajar como trabajador social en España. Dos mundos laborales bien diferenciados.

Desde la experiencia en mi aún corta vida laboral, hoy me dispongo a desarrollar un tema interesante para aquellos que estén estudiando o estén planteándose estudiar la carrera de Trabajo Social.

No voy a hablar sobre el perfil profesional propiamente dicho, sino más bien sobre dónde se desarrolla dicho perfil.

Sin profundizar sobre los diversos campos de actuación del Trabajo Social, sí me gustaría hablar de la parte contratante del perfil de trabajador social. Es decir, las empresas que requieren los servicios de este profesional.

Dos mundos bien diferenciados. La administración pública o la empresa privada, (incluyéndose en ésta última ONG´s, asociaciones, etc…)

La administración pública. La panacea de muchos profesionales. Las mejores condiciones laborales jamás imaginadas. Contratos de por vida independientemente de tu rendimiento. Un elevado sueldo en comparación a nuestra categoría profesional, y en comparación con el ámbito de contratación privado. Vacaciones y flexibilidad laboral para poder compaginar el trabajo con tu vida familiar. Un volumen de trabajo escaso en la mayor parte de los casos(al menos en Andalucía). Sin presiones en los plazos, en la productividad, en la eficiencia.

Seamos sinceros, un funcionario, en general, tiene un trabajo tranquilo.

Por el contrario, trabajar en la administración pública tiene también sus pequeñas contraindicaciones. Normalmente uno pierde implicación en el puesto de trabajo, se burocratiza, pierde humanidad, y precisamente en Trabajo Social eso es una pérdida importante.

Conseguir el puesto no siempre es fácil. Largas oposiciones que hipotecan años de tu vida. Intervenciones políticas que priman sobre intervenciones técnicas (vale más lo que diga un político paleto de pueblo, que lo que 20 profesionales de forma interdisciplinar hayan acordado).

Hasta conseguir tu plaza definitiva, la movilidad es una constante, con lo que eso implica en tu vida familiar.

La empresa privada. En el ámbito en el que se desenvuelve la práctica profesional del trabajo social, la empresa privada en la mayoría de los casos se entiende como asociaciones, ONG´s, fundaciones, etc… Esto ya es un hándicap en nuestra profesión. En otras profesiones, trabajar en el ámbito privado tiene bastantes más ventajas o al menos condiciones equiparables con respecto a trabajar en el ámbito público.

En nuestro caso, esto no es así. Son entidades con poco capital, que casi siempre dependen de subvenciones públicas para subsistir. Aún no siendo esto en el 100% de los casos, está claro que aquellas entidades con capital, en cuanto a retribuciones se van a regir por los mismos convenios que se establecen para las entidades con menores ingresos. Por ejemplo, en el caso de una residencia para personas mayores, aún siendo una residencia potente y rentable, se va a regir por el mismo convenio que otra que está gestionada por una asociación de familiares de enfermos.

Es decir, existe un salto cuantitativo importante entre la retribución salarial de un funcionario público y un trabajador social de una empresa privada. Tenemos que saber donde estamos. No he consultado estadísticas, pero me atrevo a asegurar que el sueldo medio de un trabajador social en una empresa privada ronda los 1000 €. Una cantidad muy escasa si nos basamos en nuestra categoría profesional (diplomado universitario) y en el nivel de vida que existe hoy en día en nuestro país.

Si comparamos ese sueldo con el de otros profesionales también en el ámbito privado salimos claramente perjudicados. Por poner un caso claro: por ejemplo, el de los arquitectos técnicos, que en la empresa privada tienen muchísima más proyección. El mínimo quizás se acerque a los 1000 €, pero el máximo puede llegar a los 5000 €. Y que yo sepa, ningún trabajador social va a llegar a cobrar ese dinero desempeñando su trabajo como trabajador social en una asociación.

Por lo tanto, tenemos que conocer el ámbito de nuestras salidas profesionales. Y de momento no es demasiado halagüeño.

Igual que hemos hecho una confusa comparación salarial, podríamos comparar otro tipo de condiciones laborales. Horarios, permisos, condiciones del entorno de trabajo (despachos, sedes…), etc…

Aunque yo, trabajador en el ámbito privado, creo que también éste tiene ciertas ventajas con respecto al público, si no laborales, al menos sí profesionales. En el ámbito privado puedes encontrar muchísima más implicación con tu trabajo (siempre es algo personal, pero como norma general es así). Puedes orientarte con mayor facilidad a un colectivo de intervención concreto. Y como aspecto fundamental, encuentras con mayor facilidad la empatía necesaria para intervenir con tus usuarios, dejando de lado una ventanilla que nos separa, para colocarnos juntos, uno al lado del otro.

Mi deseo. Por supuesto sería el de encontrar un equilibrio entre ambos ámbitos laborales. Mayor exigencia en el trabajo público, mayor empatía… Y por otro lado, mejoras laborales en el ámbito privado. De forma que se asemeje más a las empresas privadas de otros campos laborales. Donde el buen trabajo, la buena intervención, sea recompensada con mejores condiciones laborales.

23 diciembre 2008

El Trabajo Social hoy. Influencias de un modelo de sociedad.

Archivado en: Áreas de intervención,General — Desconocido @ 12:34 pm

En estos días me he dado cuenta de que hay “muchos” estudios sobre “el Trabajo Social hoy”.

Aún no he podido empaparme apenas de esos estudios, pero las conclusiones son parecidas a mi opinión sobre el estado en el que se encuentra la profesión. Son conclusiones que ya esbocé, en parte, en la primera entrada de este blog

Leía de Ainhoa Berasaluze y Kontxesi Berrio-Otxoa, en un estudio efectuado sobre el Trabajo Social en el marco del País Vasco, la siguiente “deducción. La intervención directa se desarrolla sin la preparación y sistematización que un desempeño profesional riguroso y eficaz pudiera requerir”.

Buena deducción… Aunque cierta, muy cierta, habría que deducir eso mismo de otras muchísimas profesiones. Comenzando por el juramento Hipocrático.

Continúan las autoras parafraseando a Josep Manuel Barbero, “en el ejercicio profesional, la regla es el abordaje individualizado… poca presencia de ejercicios propios del trabajo comunitario y del trabajo social de grupo.”

Y esta deficiencia se atribuye al modelo organizativo de los servicios sociales y entidades donde desempeñan su actividad los trabajadores sociales.

Ojo, y este es un punto clave. Volviendo al pasado (ayer leía que el mayor error de la Historia es olvidarse de la Historia), y recordando a Luis Vives o Mary Richdmond, la principal área de intervención de ambos era el Trabajo Social Comunitario. ¿Por qué? Porque la necesidad de aquella sociedad, era precisamente esa, la de trabajar de manera comunitaria. Las organizaciones sociales, organizaban el flujo de trabajo hacia la intervención comunitaria y grupal principalmente.

¿Qué es lo que pasa a día de hoy? Que estamos en una sociedad extremadamente individualista. No conocemos ni a nuestros vecinos, y nuestras puertas están a un metro de distancia. Hoy en día, los problemas se enfocan como problemas individuales, y por lo tanto las instituciones, al entender los problemas de manera individual, intervienen de forma personal.

No quiero decir con esto que no debiera intervenirse de forma grupal o comunitaria. Ni mucho menos. Simplemente quiero decir, que es en la sociedad, donde están las necesidades. Es la sociedad la que crea corrientes de pensamiento y formas de vida, y las instituciones también entran dentro de estas corrientes.

Un forma de atajar esto, si realmente se quiere intervenir de forma comunitaria, y quizás me esté adelantando a mi propio pensamiento, es que los trabajadores sociales tendríamos que ser publicistas. Y me explico, aún no se echen las manos a la cabeza.

Hoy en día, en nuestra sociedad, las corrientes de pensamiento, la manera de cambiar conductas, de crear iniciativas… se realiza a través de la publicidad. Es un método mucho más eficaz que cambiando leyes o formas organizativas e institucionales.

Si realmente quieres cambiar el comportamiento de un grupo, bombardéale a publicidad, en la dirección del cambio. Y el grupo cambiará su comportamiento.

De hecho, y como anécdota personal, me acuerdo, que uno de los años de los que estuve estudiando Trabajo Social en la Escuela de Granada, llegó a la Escuela un montón de pósters y panfletos. Conseguí llevarme un póster. Ponía “Rumbo al norte”, me acuerdo que era una enorme brújula, con un fondo rojo muy llamativo.

El mensaje: concienciar al resto de la ciudad de Granada de que el Polígono Almanjáyar situado en el norte de la ciudad, era un sitio donde se podía ir. Durante muchos años fue (y a veces, es) un guetto real de marginación y exclusión, aislado con barreras invisibles del resto de la ciudad.

No sé de cifras, pero me juego mucho a que esa “campaña publicitaria” se llevó una buena parte del presupuesto dedicado a servicios sociales de la zona. Y quizás fue mucho más efectivo, que “trabajar comunitariamente” o haciendo grupitos con la “gente del ghetto” o con la del resto de la ciudad.

22 diciembre 2008

El alma y el cuerpo

Archivado en: Definición — Desconocido @ 3:37 pm
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El título de esta entrada nos puede servir de símil para comprender a dónde me dirijo en estas primeras reflexiones.

Se trata de realizar una especie de distinción-aclaración en la disciplina del Trabajo Social.

Por un lado, hablamos del alma. El surgimiento de esta práctica, que posteriormente acabaría llegando a ser una profesión. Como decíamos en la anterior entrada “el que ejerce la caridad”. Es decir, el por qué de esta profesión. Por qué surgió, para quienes, ¿qué es lo que pretende? (en un sentido general).

Por otro lado, está el cuerpo. La profesionalización, la metodología de trabajo, de intervención, de evaluación… Es decir, aquellas técnicas, aquellos aspectos profesionales que hoy en día son objeto de estudio.

Me parecía importante realizar esta distinción, para subrayar cada una de las partes. Hoy en día, se tiende a profundizar “mucho” en aspectos puramente técnicos, en métodos de trabajo, en reconocimiento profesional, áreas de intervención, etc. Sin embargo, se pierde la perspectiva sobre el alma de esta profesión, sobre la síntesis, la esencia de la misma. En definitiva, la esencia del Trabajo Social.

Y créanme, la esencia no es un flujo de trabajo, o unas técnicas metodológicas para la entrevista. La esencia del Trabajo Social es la persona que tenemos delante. El grupo con el que trabajamos, o la comunidad en la que intervenimos.

Ese es el verdadero significado del Trabajo Social, mejorar la calidad de vida (que esta frase no se convierta en una coletilla, sino que tenga pleno significado), su bienestar, de aquellos con los que trabajamos.

Sin perder esto nunca de vista, podemos profundizar en cualquier aspecto de la profesión. Pero siempre teniendo en cuenta esta “regla de oro“.

3 diciembre 2008

Un apunte histórico

Archivado en: Definición,Historia — Desconocido @ 6:15 pm
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Para definir el perfil profesional tenemos que revisar nuestra historia. Algo así como “somos lo que comemos”. No es literal, pero sí que hay que tener en cuenta los inicios del Trabajo Social para saber por qué surgió. Cuál fue la causa del nacimiento de esta profesión.

Si queremos llegar a alguna conclusión sobre el perfil laboral del trabajador social, antes tenemos que tener claros cuáles fueron los motivos por los que el Trabajo Social apareció en la sociedad.

Por poner un ejemplo: es como si un médico se planteara su perfil profesional en la actualidad, sin antes plantearse que la medicina surgió en la sociedad para intentar sanar a personas que estaban enfermas y para tratar de conocer cómo funciona el cuerpo humano.

De esta forma, y volviendo a nuestro campo, tenemos que recordar a personas como Luís Vives, San Vicente de Paúl, Federico Ozanam, o incluso Thomas Chalmers. Fueron algunos de los precursores del Trabajo Social. Posteriormente, llegarían y “profesionalizarían” esta actividad caritativa Octavia Hill, Jane Adams o Mary Richdmond. Pero incluso ellas trabajaban en el campo de influencia de la COS. ¿Qué significa COS? Charity Organization Society. En su propio nombre viene la palabra caridad.

Resumiendo: todos estos precursores del Trabajo Social, ¿qué buscaban?

  • San Vicente de Paúl, en contacto directo con los pobres, se dio cuenta de que había que organizar la acción caritativa para que ésta fuera más amplia y eficaz.
  • Luís Vives, sentó las bases de la asistencia a los pobres en la ciudad de Brujas y de Ypres a través de “El tratado de socorro de los pobres”.
  • Así tantos otros.

En definitiva, buscaban ayudar a aquellas personas más desfavorecidas en la sociedad. Buscaban mejorar la calidad de vida y el bienestar físico, psíquico y emocional de las personas que padecían alguna necesidad.

Posteriormente, conforme se avanza en el tiempo, se profundiza en la profesionalización, en los métodos de trabajo y de organización. Se discute sobre quién debe tener la obligación de ejercer la acción de ayuda (la Iglesia, el Estado, o las Instituciones Privadas…) etc. Sin embargo, en la actualidad, no podemos centrarnos en los medios y olvidar cuáles son nuestros fines. No podemos obsesionarnos con los métodos de intervención, y olvidarnos del objeto-sujeto de nuestra intervención.

Ayudar (ejercer la caridad) a los más desfavorecidos, a los que necesitan ayuda. “Quizás, en muchas ocasiones, no sea una ayuda material”. Ese debe ser nuestro fin, ese debe ser nuestro objetivo cada vez que intervenimos, cada vez que ejercemos nuestra profesión.

2 octubre 2007

Prioridad: Definir el perfil del Trabajador Social

Desde el punto de vista de este autor, en la actualidad el Trabajo Social se encuentra sumido en una profunda crisis de identidad; tanto a nivel nacional como internacional.

Ésta crisis está provocada por distintos factores. Algunos son: en primer lugar, porque no se tiene claro el perfil y las funciones del trabajador social, variando en función de la formación, en función del puesto de trabajo concreto y las necesidades de la organización en la que se enmarca, etc.

En segundo lugar, y el motivo más importante de la crisis en el periodo actual, lo representa el nacimiento de nuevo ámbitos académicos y perfiles profesionales muy semejantes al perfil (aún estando diluido) del trabajador social. Perfiles profesionales como los de educador social, animador sociocultural, integrador social, terapeuta ocupacional, etc., nacidos recientemente que invaden áreas de intervención que hasta el momento eran propias del Trabajo Social. Áreas de intervención, por otro lado, para las que el trabajador social no estaba debidamente formado.

Como trabajador social, veo imperante la necesidad de definir claramente el perfil laboral y profesional, definir sin lugar a dudas las áreas de intervención y las funciones que debe desempeñar el trabajador social.

Si leemos el código deontológico, dichas aclaraciones se encuentran claramente difuminadas, siendo además maltratadas por las instituciones educativas, que no forman para desempeñar de una manera profesional dichas funciones, y que no apoyan en la práctica la limitación clara y concisa del ámbito del Trabajo Social, es más, en vez de eso crean disciplinas que claramente invaden competencias que ya estaban estipuladas. No definiéndose en ninguna de esas disciplinas el perfil concreto de trabajo, ni la diferencia con disciplinas semejantes.

Código Deontológico. Artículo 2.- Funciones generales de los diplomados en trabajos social/asistentes sociales.

Los trabajadores sociales se ocupan de planificar, proyectar, calcular, aplicar, evaluar y modificar los servicios y políticas sociales para los grupos y comunidades. Actúan en muchos sectores funcionales utilizando diversos enfoques metodológicos, trabajan en un amplio marco de ámbitos organizativos y proporcionan recursos y prestaciones a diversos sectores de la población a nivel microsocial, social intermedio y macrosocial.

De ello se desprende:

  • Información
  • Investigación
  • Prevención
  • Asistencia
  • Promoción
  • Mediación
  • Planificación
  • Dirección
  • Evaluación
  • Supervisión
  • Docencia

Lean e interpreten. Eso es lo que se debería evitar, interpretar.

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